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"Chávez: la batalla por la conciencia" Se alzó con el Premio Nacional de Periodismo

El pasado Lunes 19 de junio la Fundación Premio Nacional de Periodismo dio a conocer los ganadores de la septuagésima quinta edición del máximo galardón del periodismo venezolano. En esta oportunidad la Comisión Nacional de las Tecnologías de Información (CONATI) se complace en informar que la comunicadora Nerliny Carucci; quien por más de dos años perteneció a nuestra institución, se alzó con en el premio en la categoría Investigación, gracias a su recopilación documental titulada “Chávez: La batalla por la conciencia” en pro de la ciencia y la tecnología.

El trabajo de la comunicadora sobresalió entre las 165 postulaciones, de los cuales 111 correspondieron a concursantes de la Gran Caracas (Distrito Capital, Miranda y Vargas) y 47 del resto del país.El Jurado Calificador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2017, estuvo conformado por los comunicadores sociales Zaida Rauseo, Antonio Manrique, Martín Pacheco, Ernesto Morgado y José Numa Molina, quienes emitieron su veredicto galardonando a Nerliny Carucci.

 

Carlos Parra y Nerliny Caruci

 

El texto que se financió con el apoyo del Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Fonacit) fue publicado en septiembre de 2016, en donde se imprimieron 2.000 unidades en escala de grises y 500 unidades a color. "Chávez: la batalla por la conciencia" es una propuesta que nos muestra el esfuerzo del gigante Hugo Chávez por romper con la geopolítica hegemónica del conocimiento tecnológico, basados en la teoría robinsoniana "inventamos o erramos".

¿Qué se siente que tanto esfuerzo y dedicación en este libro te haya cristalizado como premio nacional de periodismo?

Siento que soy parte de lo nuevo. Que formo parte de una generación que lucha por el conocimiento libre y liberador. Como dijo Chávez una vez, "no hay nada más estimulante que uno se sienta parte de la batalla real, y no de una batalla ficticia o entre papeles nada más". Por ello, este premio nacional de periodismo debo entenderlo como un salto hacia adelante. Con este reconocimiento, siento que cobra fuerza la necesidad de crear una ciencia y una tecnología nuestras, y que se marca un horizonte a largo plazo.

Chávez: la batalla por la conciencia es una compilación de orientaciones del presidente Hugo Chávez para fomentar una cultura nacional que valore y gestione los conocimientos para soportar los planes públicos y los proyectos populares de transformación y dignificación social. Es una deuda que teníamos con la Revolución. ¡Eso me ha quedado claro!

En este libro, decidí presentar las palabras vivas pronunciadas por un pensador desobediente, por un presidente latinoamericano que apostaba a una ciencia con conciencia, que partiera de nuestras entrañas.

Hay una frase curiosa del filósofo de la liberación, Enrique Dussel que dice que “si no inventamos una ciencia que parta de nosotros, no dejaremos de ser sucursaleros”. Se puede tener poder económico y poder político, pero mientras no nos apropiemos del conocimiento, como construcción social, mientras no empecemos a desarrollar nuestra propia tecnología con códigos libres, no vamos a tener independencia plena.

¿Cuál es el aporte que se ofrece a la ciencia y la tecnología con esta publicación?


Este es un libro que sirve para cambiar el cerebro, la comprensión que tenemos de la ciencia, y para entender lo que nos están haciendo con la colonialidad: que ayuda a ver el contexto de dependencia y el discurso de 'inferioridad' en los cuales estamos entrampados. El presidente Hugo Chávez era un pensador excepcional, impulsor de la pedagogía de la pregunta, que entendió el conocimiento como un derecho humano que se construye en función de los contextos en donde surge y según las problemáticas específicas a las que atiende. Es un libro que nos invita a repensarnos y a movilizarnos para construir una ciencia que responda a nuestros intereses, nuestras necesidades, nuestros sufrimientos y nuestras esperanzas.


Esta antología guarda la propuesta de un político que creyó en el fin social de la ciencia y la tecnología: producir alimentos, dignidad y felicidad. El intelectual brasileño José de Souza Silva, tras leer esta compilación, hizo una lectura interesante plasmada al comienzo de la obra: Es un libro que tiene el planteamiento de "uno de los pensadores desobedientes de Nuestra América, la América profunda que no quiere 'ser desarrollada', sino que sus pueblos sean felices; no quiere el 'desarrollo sostenible', sino la sostenibilidad de sus modos de vida". Por supuesto, de un hombre que sembró esperanza en los pueblos del Sur.
Uno de mis mayores anhelos es que el contenido de Chávez: la batalla por la conciencia sirva de insumo a intelectuales de Latinoamérica para crear propuestas teóricas y conceptuales descoloniales que sustenten las intuiciones de este pensador crítico sobre la necesidad de unas ciencias ‘otras’, comprometidas con la vida y la felicidad.
 
¿Qué te inspiró a trabajar el aspecto tecnológico desde la visión de Hugo Chávez?
Definitivamente, la razón amorosa del discurso de Chávez y su potencial descolonizador. Chávez plantea el desarrollo de una tecnología bañada en la virtud del amor, de la solidaridad y la conciencia del deber social para pulverizar la dependencia; una tecnología que empodere a la gente de conocimientos y prácticas que no le sean ajenas. En el imaginario de Chávez, el valor de la tecnología está dado en la consecuencia y en el efecto social que de ella se deriva: es una tecnología para el amor, para el encuentro con el otro y para la emancipación. La tecnología no es un fin en sí misma, sino una oportunidad para la construcción de condiciones de vida digna de ser vivida.
Desde el marco de comprensión ofrecido por Chávez, la dependencia científica y tecnológica es "un grandísimo mecanismo de estrangulamiento" que ha impedido nuestra plena independencia. La promesa chavista "donde haya más resistencia, entonces, yo apunto mi cañón", quizá, es una de las citas con mayor vitalidad para el cambio cultural. ¿Cómo lograrlo? La respuesta es el amor. Estamos obligados no a imponer sino a convencer, como parte de ese esfuerzo supremo para ir desplazando las tecnologías privativas, y para construir un modelo científico-tecnológico nuestro.
 
¿A quiénes dedicas este galardón?


Desde antes de emprender esta investigación, siempre me ha obsesionado la ciencia, y creo que eso se nota en este libro. Siendo así, este premio lo dedico a la comunidad científica y a su capacidad creadora. Cuando digo científicos, hablo de académicos, campesinos, innovadores. A toda esa gente que crea conocimiento, lo aplica y lo socializa.
Vaya también mi dedicatoria a los y las jóvenes de la Comunidad Nacional de Tecnologías Libres, quienes hacen grandes esfuerzos para romper la dependencia; especialmente, a mi compañero director Éric Contreras con quien tengo una deuda de camaradería intelectual. Esta dedicatoria también incluye al profesor Guillermo Barreto, exviceministro para Investigación y Aplicación del Conocimiento y expresidente del Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Fonacit), por creer en la siembra del pensamiento descolonial de Hugo Chávez, y por haberle dado el impulso económico a esta investigación documental.

También, quiero dar las gracias a Chávez, ese maestro con quien tuve la dicha de compartir 4 años de trabajo en Aló, Presidente, que siempre decía cosas extraordinarias y con una vigencia que no deja de sorprenderme. Como ejemplo, reivindico una frase suya: "No me importa cómo pienses, ni lo que creas o no de Chávez, lo que me importa es que seas venezolano, que seas venezolana, y que lo sientas hasta en las vísceras". Esta es la segunda convocatoria que atraviesa este libro. Repito: la primera es crear una ciencia nuestra. 

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PRENSA CONATI