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El mercado está repleto de proyectores económicos con buenas especificaciones, pero en la mayoría de los casos deben ser conectados directamente a un ordenador, a menos que cuenten con un puerto USB y puedan leer vídeo desde allí. Si bien la idea de un pendrive u otra unidad externa es muy buena, calculo que algunos usuarios desean un poco más de portabilidad para sus proyectores, y ahí es cuando interviene el pequeño Raspberry Pi Zero, que dicho sea de paso, convierte al dispositivo en «smart».

El proyector fue durante años el sueño de muchos usuarios, pero hoy en día adquirir uno no es tan descabellado. El Gigante Rojo de Oriente ha invadido el mercado con opciones muy accesibles, por más que la potencia de sus luces demande ciertos compromisos, sin embargo, su diversidad dentro de lo genérico nos da el espacio suficiente para hacer modificaciones o conexiones especiales. Por ejemplo, instalar un Chromecast en un proyector no es muy complicado que digamos ya que el proyector tiene un puerto de entrada HDMI, e incluso algunos modelos permiten alimentar al Chromecast a través de sus puertos USB, pero lo que tenemos aquí hoy va un paso más allá.