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En muchas regiones, la única manera que tienen los fabricantes y vendedores de llegar a los consumidores es a través de dispositivos muy económicos que sacrifican aspectos críticos como la posibilidad de recibir actualizaciones frecuentes, pero eso no es todo. También preinstalan una cantidad importante de aplicaciones no deseadas por el usuario, y añaden mecanismos que dificultan su eliminación. Los últimos dos ejemplos son Android.DownLoader.473.origin y Android.Sprovider.7, troyanos que instalan basura digital en segundo plano, y añaden publicidad.

Smartphones Android de bajo costo, infectados con troyanos que reinstalan apps

Competir por precio es muy complicado para algunas compañías, en especial cuando se deben enfrentar a mercados como el chino, el ruso, el indio, y el latinoamericano. Ha quedado debidamente comprobado que en ciertas regiones del globo la llamada «alta gama» no gana tracción, por lo tanto, sus mercados se llenan de opciones alternativas que no siempre se ubican a la altura de las circunstancias. Una de las primeras cosas que queda en el camino es la posibilidad de actualizar a Android, profundizando así su fragmentación. Los fabricantes no tienen interés alguno en desarrollar updates, y hacen todo lo posible para que el consumidor pase de un dispositivo a otro. Como si eso fuera poco, mentes sin escrúpulos deciden extraer aún más dinero de esos productos con la ayuda de apps preinstaladas, y downloaders maliciosos.